Teníamos claro que el viaje sería Australia y Polinesia Francesa. En unas vacaciones en Cerdeña conocimos a Roberto, un ex-piloto comercial aéreo con mucho mundo recorrido. Nos dijo, literalmente, que “el paraíso existe y no hace falta morir para llegar a él”. Hablaba de Bora Bora. Esa frase se nos quedó marcada, así que no lo dudamos ni un momento.

Contratamos el viaje con Tandem Tours, que des del primer día nos dio muchísima confianza en todos los sentidos. Y a la vista está que acertamos.

El viaje fue completo. Sidney, Ayer Rocks, Cairns y Melbourne. Tahiti, Moorea y Bora Bora. Y cerrando en Los Angeles, donde visitamos a la família.

Llegamos a Sidney el 2 de julio después de muchísimas horas de vuelo que, todo hay que decirlo, pasaron rápidas con Emirates Airlines. Llegamos allí que era invierno y, en Ayer Rocks y Melbourne, en especial, hace mucho frío.

Entre Sidney y Melbourne, no sabría con cual quedarme. La rivalidad entre ambas ciudades podría ser muy similar a la que hay entre Barcelona y Madrid. “Luchan” por ser la escogida. Yo viviría en Melbourne con el clima de Sidney. Como nos digo nuestro guía argentino, en Melbourne, en 24 horas, pasas por las cuatro estaciones del año. Tan pronto te llueve a cántaros como te sale un sol espatarrante. Y doy fe que así es. Sidney, en cambio, es mucho más cálido y agradable.

Lo que sí me impresionó en Sidney es la multitud asiatica que corría por las calles. Es una ciudad con mucha diversidad cultural, no solo en su gente si no en restaurantes, bares, tiendas…

Ya nos advirtieron que en Australia la gente es amable por naturaleza. Y así es. Te ven consultando un mapa y de seguida se paran ofreciéndote ayuda sin haberla pedido. El ritmo de las ciudades se percibe tranquilo, amable y sin estrés a pesar de todo lo que se cuece en esos grandes edificios de la city. Una actitud muy diferente a otras grandes ciudades donde las personas se mueven por inercia. ¡Eso me gusta!

Featherdale Wildlife Park Sidney Macquarie Park- Sidney Sidney Sidney Bondi Beach Opera House Paddington Market- Sidney Uluru Ayer Rocks Melbourne

Dejando el frío invierno de Australia, nos fuimos dirección Tahití donde estuvimos en Moorea y Bora Bora. Pura tranquilidad. Un paraíso donde desconectar y relajarse. Nada que hacer más que disfrutar de la compañía, del paisaje, de sus aguas, de su gente, de sus bailes…

Cuando llegamos justo acababa el Heiva Festival, un evento cultural y folclórico que se celebra cada mes de julio. A pesar de su fin, el hotel organizaba el “Little Heiva” así que cada noche disfrutábamos de bailes y música en vivo que nos dejaban con la boca abierta.

Bora Bora Moorea Moorea

De vuelta a BCN, pedimos quedarnos unos días en LA para visitar a la familia. Visitas obligadas: Citadel Outlet (donde nos pusimos las botas…), Venice Beach y Laguna Beach. #purogoodtime

El día 27 de julio volvimos a la vida real que, todo hay que decirlo, tampoco está nada mal 😉

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